PRESENTACIÓN ESTE VIERNES 27 EN LA RACAL DEL POEMARIO “LA LUNA EN LOS ÁLAMOS” DE FRANCISCO MORA
PROMOVIDA POR POESÍA PARA NÁUFRAGOS Y TIGRES DE PAPEL CONTARÁ CON LAS INTERVENCIONES DEL AUTOR Y DEL ESCRITOR Y CRÍTICO RAFAEL ESCOBAR
El salón de actos de la Real Academia
Conquense de Artes y Letras prestará marco este viernes 27 de febrero, a partir
de las ocho de la tarde, a la presentación de la reedición de uno de los
poemarios más emblemáticos del escritor conquense Francisco Mora, “La luna
en los álamos”, galardonado en su día con el Premio Fray Luis de León, que estaba
descatalogado pero que ha vuelto a poner en las librerías la editorial
madrileña Tigres de Papel. Patrocinada por la Asociación Poesía para Náufragos
su presentación correrá a cargo del autor belmonteño Rafael Escobar Sánchez
recientísimamente elegido como académico numerario de la propia RACAL y que es
el firmante del epílogo de la nueva puesta en imprenta del libro. La
convocatoria es de entrada libre y gratuita.
Un decir austero y sereno
Publicado en 1992 por Papeles del Júcar el
poemario “La luna en los álamos” que el año anterior había sido, como se
ha señalado, distinguido con el Premio Fray Luis de León, es sin duda uno de
los títulos más significativos en la ya larga trayectoria de Francisco Mora y
por ello no es de extrañar que treinta y cuatro años después la editorial
madrileña Tigres de Papel – que estará representada en el acto por Ana Ares y
Paco del Moral, haya querido reeditarlo manteniendo el prólogo que para aquella
su primera aparición escribiera el por dos veces Premio Nacional de Poesía
Diego Jesús Jiménez y complementándolo con ese asimismo ya aludido epílogo
ahora firmado por el escritor, profesor y crítico literario Rafael Escobar. Si
en el suyo el autor de “Coro de ánimas” – bajo el título de “La austera
claridad” venía a señalar cómo la poesía de Mora surgía “de la necesidad de
soñar lo conocido, lo conocido incluso a través de otros sueños, para así poder
seguir transcendiéndolo, sublimándolo en materia poética” y emparentaba su
decir con los de Justo Navarro, Manuel Rico, Martínez Mesanza, Julio
Llamazares, Carlos Marzal o Javier Egea para señalar que “La luna en los
álamos” era un libro paradigmático de la en aquel momento última poesía
española –“una poesía que rehúye la sorpresa, que se aleja de los insólito en
busca de la palabra más austera y serena”, decía–, en su texto Escobar, tras
señalar de inicio la sorpresa de entrada de la peculiar organización el libro,
estructurado en una dinámica creciente/decreciente “en que los poemas se
engarzan, se replican o complementan entre sí como una amplificatio clásica”,
analiza paso a paso desde nuestro momento actual, con la precisión que le
caracteriza, el decir poético de Mora tanto formal como en sus contenidos
temáticos para, coincidiendo con Jiménez en la comparativa con los autores
antes citados, apuntar también la impronta en su decir de cierto Modernismo que
a su juicio “en su vertiente más equilibrada” y “al margen de sus facetas más
barroquistas” estaría “acogido al modelo de la estampa triste y evocadora casi
más al modo de Manuel que de Antonio Machado”.
Una larga y plural trayectoria
Nacido en 1960 en Valverde de Júcar, Francisco
Mora es uno de los grandes valores de la literatura conquense actual. Poeta,
narrador, autor teatral y reconocido articulista, inició su carrera
literaria en la década de los ochenta compaginando la narrativa con la poesía
con, respectivamente, “Las lágrimas” y “De la
tierra adentro”, primeros títulos de una ya bien nutrida producción en la
que, junto a poemarios como el que ahora
se reedita “La luna en los álamos”, “Sonata breve con
desnudo y lluvia”, “La noche desolada”, “Memoria del
silencio”, “Palabras para conjugar tu nombre” o “El corazón
desnudo”, figuran el libro de relatos “Todos los peces
se llaman Eduardo”, el volumen “Ejercicios de caligrafía” que
compilaba buena parte de sus textos periodísticos, recogidos en el libro
colectivo “Cien columnas” junto a sus compañeros del grupo
Columna Cinco, así como la edición de “A vuela pluma. Ángel Luis Mota
en 197 columnas y media”. Fruto reciente por su parte de una vocación por
la escena presente desde sus más juveniles tiempos y plasmada entonces en su
participación en distintos montajes teatrales y en la adecuación de textos, han
sido sus estrenadas piezas “Las hormigas” y “La frontera”, su
readaptación de la farsa de Jordi Teixidor “El retablo del flautista”
y el volumen “Dos comedias y un
monólogo de Ceferino Palencia”, que rescata la memoria de este autor
conquense nacido en la localidad de Fuente de Pedro Naharro y hoy completamente
olvidado pero que en su tiempo fue uno de los comediógrafos, traductores,
directores escénicos y empresarios teatrales más populares y celebrados del
país.


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