“CULTURA, TURISMO Y PATRIMONIO: SEGÓBRIGA ANTE LOS FOCOS” / UN ARTÍCULO DEL ACADÉMICO JOSÉ ANTONIO SILVA
La interrupción durante
los meses veraniegos de sus actividades más directamente relacionadas con el
público –cual su conocido programa de charlas, conferencias o debates “Los
martes, en la Academia”– no implica que la Real Academia Conquense de Artes y
Letras cese radicalmente su actividad aunque esta no forme parte de la agenda
noticiosa. La RACAL, aparte de la lógica preparación de contenidos e invitados cara
a la reanudación en octubre de ese mencionado programa, continúa con la
preparación de su agenda de publicaciones que además de dos previstas nuevas
entregas de su revista Académica –una de ellas monográfica en torno a la
figura de Gustavo Torner, la otra la que en cada temporada, además de reflejar su
actividad general, oferta trabajos tanto de integrantes de la propia
corporación como de firmas invitadas– incluirá asimismo la aparición de algún
también nuevo título de su dedicación editorial. Pero aparte de ello y de sus
personales quehaceres investigadores o literarios, sus miembros suelen estar
atentos a la actualidad conquense en aquellos temas relacionados con los
propios objetivos de la Academia en la que se integran, es decir, los de ilustrar, proteger y exaltar los
valores artísticos, históricos, literarios, científicos y musicales en la
ciudad de Cuenca y en su provincia en todos sus campos y variedades, una
atención que a veces les lleva a intervenir en el acontecer público. Tal ha
sido el caso estos días del académico José Antonio Silva que ha creído oportuno
expresar su preocupación sobre las medidas protectoras que deben tener los
espacios patrimoniales –centrando específicamente su mirada en el yacimiento
romano de Segóbriga– cuando se utilizan como escenarios de determinados actos
públicos, mediante la firma en la publicación digital “Voces de Cuenca” de un
artículo al respecto. Considerando que su contenido puede ser de interés para
los seguidores de este nuestro blog, lo reproducimos a continuación:
“Cultura, turismo y patrimonio: Segóbriga ante
los focos
José Antonio Silva Herranz
Desde hace ya unos días, se viene desarrollando el
programa Actuando en patrimonio, una iniciativa de la Diputación de Cuenca
que en los últimos años, según sus impulsores, ha logrado convertir el verano
conquense en una cita cultural de referencia llevando espectáculos de primer
nivel a escenarios históricos repartidos por la provincia. La fórmula, al
parecer, funciona: los conciertos llenan, los artistas responden y el
patrimonio se convierte en un atractivo que suma turismo y dinamiza la economía
local. Sin embargo, el éxito del programa convive con una preocupación
creciente entre muchos ciudadanos: ¿estamos cuidando adecuadamente los lugares
donde se celebran las actuaciones?; ¿qué ocurre, sobre todo, en Segóbriga, el
yacimiento más relevante de la provincia y escenario principal del ciclo?
El uso cultural contemporáneo de bienes patrimoniales
como el teatro de Segóbriga no es aceptado por todo el mundo, aunque parece
existir una cierta opinión mayoritaria que lo admite siempre que se respeten
estrictamente las condiciones técnicas que garanticen su conservación; en general, se considera
positivo mantener la función escénica original de esos espacios, pues refuerza
el vínculo social con el monumento, pero se exige que el uso esté estrictamente
regulado. En otras palabras: se acepta el uso cultural, pero nunca a costa de
la integridad del patrimonio.
Segóbriga es uno de los conjuntos arqueológicos más importantes
de la Meseta, y su teatro romano es una joya patrimonial que atrae cada año a
miles de turistas. A la afluencia ordinaria de visitantes se suma en verano la
de los asistentes a los espectáculos del programa Actuamos en patrimonio,
que en su última edición fueron más de 21.000. Segóbriga acogió la mayoría de
los llenos absolutos, con artistas de gran tirón mediático y miles de espectadores
en cada cita. En consecuencia, el teatro romano es expuesto a una presión
considerable que obliga a preguntarse si está preparado para ello.
La Diputación de Cuenca destaca el impacto positivo
del programa: turismo, actividad económica, visibilidad del patrimonio… Pero en
la información pública disponible —al menos en la que yo he podido consultar—
hay un silencio llamativo: no se mencionan medidas específicas de protección
para el yacimiento durante los conciertos. De hecho, no he encontrado ninguna referencia
a cuestiones tan importantes como aforo máximo permitido en el teatro romano, estudios
de impacto arqueológico, protocolos de conservación preventiva, controles de
vibraciones, limitaciones de tránsito por zonas sensibles, criterios para
decidir cuántos eventos se celebran al año o medidas técnicas durante el
montaje y desmontaje de escenarios, por ejemplo. Puede que todo eso exista, y puede
también que los técnicos del parque arqueológico supervisen cada actuación; pero,
si es así, o no he sido capaz de encontrar los datos correspondientes o,
simplemente, no se comunica nada al respecto. Si se trata de esto último, convendrá
recordar que, cuando hablamos de un patrimonio tan excepcional como el de
Segóbriga, la transparencia debería formar parte de su protección.
En otros lugares en los que se utilizan
teatros romanos para grandes eventos, la información es abundante. En Mérida,
por ejemplo, donde se realiza anualmente un prestigioso Festival Internacional
de Teatro Clásico que remonta sus orígenes hasta 1933, las medidas de
protección y las normas sobre el uso del monumento son bien conocidas y se
difunden mediante comunicados oficiales y noticias en los medios de
comunicación. Allí los espectáculos se
montan cada año mediante un equipamiento técnico temporal
diseñado específicamente para respetar el yacimiento; se aplican, además,
protocolos arqueológicos estrictos, se supervisan los montajes y desmontajes,
se controlan las cargas y vibraciones, y se limita el tipo de espectáculos que
pueden celebrarse.
¿Se hace algo parecido en Segóbriga? Si,
como me temo, no es así, la experiencia extremeña debería marcar nuestro
camino, pues demuestra que existen modelos consolidados de actuación para hacer
compatible cultura y conservación. Actuamos en Patrimonio es, seguramente, una iniciativa
valiosa: acerca cierto tipo de espectáculos a lugares donde antes no llegaban, puede
contribuir a dinamizar zonas deprimidas a las que no se les ofrecen otras
posibilidades de desarrollo y pone en valor enclaves históricos que merecen ser
conocidos; pero el patrimonio arqueológico es frágil y no se puede reconstruir ni
sustituir. Cuando un teatro romano de dos mil años recibe afluencias masivas,
como está sucediendo en Segóbriga, es razonable que los ciudadanos queramos
saber si se está actuando con la prudencia necesaria.
La preocupación no nace del alarmismo, sino del
sentido común. Y las preguntas son muchas: ¿cuál es el aforo máximo seguro del teatro
romano de Segóbriga?; ¿qué estudios avalan que los conciertos no afectan a la
estructura del yacimiento?; ¿qué medidas se toman para proteger el subsuelo y
las gradas durante los eventos?; ¿se controla el tránsito del público por zonas
arqueológicas sensibles?; ¿existe un protocolo público de conservación
preventiva?; ¿se evalúa el impacto acumulado de varios conciertos al año? Y
algo más: ¿por qué no se informa de estas medidas, si es que existen?
Son preguntas razonables, planteadas desde la
preocupación ciudadana. La cultura es esencial; el turismo, importante; la
dinamización del territorio, necesaria. Pero el patrimonio es delicado e irreemplazable.
Segóbriga no puede convertirse en un escenario más ni en un espacio donde el
éxito se mida sólo por los llenos que se consiguen. La Diputación debería
explicar con claridad qué medidas se toman para proteger el yacimiento, qué
límites se aplican y cómo se garantiza que el uso cultural del teatro romano es
compatible con su conservación a largo plazo. La transparencia no restaría
valor al programa; al contrario: lo fortalecería. Porque la pregunta de fondo
es, en realidad, muy simple: ¿queremos que Segóbriga sea un escenario para unos
cuantos veranos o un legado para las generaciones futuras?”
https://www.vocesdecuenca.com/opinion/cultura-turismo-y-patrimonio-segobriga-ante-los-focos/

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